Síndrome del inmigrante: cómo evadir el estrés crónico

El Síndrome del Inmigrante, también conocido como Síndrome de Ulises, es un cuadro psicológico de estrés crónico generado por diversas situaciones difíciles que aquejan al inmigrante. Toda persona que abandona su lugar de origen experimenta un duelo profundo porque ha dejado parte de su identidad, a su familia, sus amigos, su estatus socioeconómico. En fin, ha dejado todo lo que conoce.

Además, aquel que sale de su tierra debe luchar por adaptarse y salir adelante teniendo casi todo en contra. Esa famosa frase “empezar de cero” es muy válida. Muchas personas salen buscando una mejor calidad de vida y experimentan un profundo miedo al fracaso. Temen ser incapaces de cubrir las expectativas propias y “el qué dirán” de terceras personas que, en vez de ayudar, solo añaden más presión innecesaria.

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Síntomas del síndrome del inmigrante

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Nuestro cuerpo trata de lidiar con el estrés crónico

Sin duda, emigrar tiene muchas ventajas pero no es un camino fácil. Hay una carga psicológica con la que se debe lidiar. Algunos de los síntomas característicos del síndrome del inmigrante son: nerviosismo, tensión, insomnio, tristeza, llanto incontrolable, irritabilidad, culpabilidad y frustración.

Así mismo, el cuerpo reacciona y trata de lidiar con ese estado mental. Por esa razón, se presentan cefaleas, perdida del apetito, molestias musculares y sensación de fatiga extrema. Los síntomas varían de acuerdo a la persona que lo padece.

Si consideras que estás en riesgo de padecer el síndrome del inmigrante, presta atención a estas recomendaciones.

Necesitas aliados

que es el sindrome del inmigrante
El síndrome del inmigrante es mas común de lo que parece. Conversa con personas que hayan superado ese proceso de adaptación.

Para tratar efectivamente el síndrome del inmigrante lo ideal es buscar ayuda profesional. Si tienes la posibilidad, no dudes contactar una cita con un especialista. Si crees que estás en riesgo de padecerlo, también es recomendable que consultes a un profesional en el área.

Sin embargo, la realidad es que en la mayoría de los casos los inmigrantes no cuentan con los recursos ni con la seguridad social necesaria para ser asistidos. Por ende, lo recomendable es que procures conversar con algunas personas que hayan superado este proceso de duelo y adaptación. El Síndrome de Ulises es mas común de lo que imaginas.

Busca apoyo en aquellos que tienes cerca, habla de tus sentimientos y emociones. Lo peor que puedes hacer es quedarte callado y tratar de solucionar todo por tu cuenta.

Rompe la rutina

como tratar con el sindrome del inmigrante
Una caminata al aire libre puede despejar tu mente y aliviar tensiones.

Es cierto que muchos inmigrantes tienen jornadas de trabajo muy agotadoras porque deben esforzarse el doble para lograr sustentarse. No obstante, es sano y necesario romper la rutina de vez en cuando. Hacer ejercicio, salir a caminar, a trotar, invertir tiempo y dinero en algún pasatiempo y salir de paseo son algunas de las prácticas que pueden funcionar.

Romper la rutina nos hace sentir que tenemos el control de nuestra vida y que somos capaces de tomar decisiones responsables. No te sientas culpable si uno que otro día decides darte un gusto. No eres una maquina, necesitas dedicarte tiempo de calidad.

Todo a su tiempo

como se siente vivir fuera de tu pais
Todo comienzo tiene sus dificultades, lo importante es que sepas esperar las buenas oportunidades.

Comenzar un nuevo proyecto de vida es difícil y trae consigo mucha incertidumbre. Puede que al principio las cosas no salgan del todo bien, es normal que tengas momentos de crisis. Pero, en medio de todo, trata de mantener una actitud positiva. El día menos esperado puede llegar a tu vida esa gran oportunidad que estabas esperando.

No pienses tanto en lo que dejaste, concéntrate en las metas que quieres alcanzar. Sé paciente, haz tu parte y esfuérzate por alcanzar tus sueños honradamente. Todo llega a su tiempo.

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Procura tu felicidad

ventajas de ser inmigrante
La felicidad es una decisión . No depende de el lugar ni de las circunstancias.

Conocí a una persona que por diversas circunstancias se vio obligada a salir de su país. Pasó muchísimo tiempo añorando su ciudad natal. Después de muchos años, durante unas vacaciones, logró visitar su tierra. Pero cuando regresó, sintió que ya no pertenecía a ese lugar porque observó que todo era muy diferente, los ríos siguieron su cauce y el tiempo hizo su trabajo. La ciudad que un día dejó no esperó por ella y ahora solo existe en sus recuerdos.

No es fácil estar erradicado en tierras extranjeras. No es simple dejar tus paisajes, tu gente, tu cielo, tu clima. Es normal que sientas nostalgia. Sin embargo, procura tu felicidad, esfuérzate por valorar la belleza del lugar en el que estás ahora.

Evade el síndrome del inmigrante. Enamórate de nuevos paisajes, date la oportunidad de conocer personas maravillosas, disfruta de un nuevo cielo, de un nuevo clima. Al final, tu defines tu ubicación geográfica, no es tu ubicación geográfica la que te define a ti.

Como inmigrante, ¿has sentido alguno de estos síntomas? Cuéntanos tu experiencia.

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